dijous, 14 de desembre de 2017

Medio lleno, medio vacio



Me propongo reflexionar sobre el derecho a trabajar en esta entrada. Quiero empezarla impactando. Tecleo: «En el mundo hay mil millones de personas que quieren trabajar y no pueden». Es decir: casi el 14% de la población mundial está de brazos cruzados. Frunzo el ceño buscando algún dato más llamativo. ¡Lo tengo!: «En los próximos cinco años se perderán cinco millones de puestos de trabajo para siempre». En otras palabras: cada año desaparecen de media un millón de empleos. «Para siempre». Uff, esto suena mal. De repente escucho un zumbido y se me taponan los oídos como si buceara. ¡Zas! Una crisálida eclosiona ante mí y aparece un ente alado. Es pequeñito. Y peludo: barba frondosa y cabellera espesa, ambas grisáceas. 

―¿Pero qué eres tú? ―pregunto, asombrado.  
  
El ente revolotea como una abeja ansiosa de polen.

―Soy tu consciencia de trabajador, una especie de sindicato moral del proletariado. Pero me puedes llamar Karlos. He venido al rescate ―explica con voz acelerada. 

―¿Al rescate? ―repito, confundido.

―Mis antenas suprasensoriales han interceptado tu reflexión y te quiero ayudar. Os están dando palos por todos lados… ¡Lo tenéis crudo, chaval! ―exclama Karlos.

Asiento con frustración.

―Por culpa del desarrollo tecnológico el mercado laboral saltará por los aires. Muchas tareas se realizaran mediante robótica, nanotecnología, impresión 3D, internet de las cosas o inteligencia artificial. Pero lo que me pone especialmente nervioso es el llamado aprendizaje por refuerzo. ¿Sabes a que me refiero?

Niego con la cabeza y Karlos sonríe con suficiencia.

―Se trata de configurar un software que determine qué acciones escoger para maximizar la recompensa. En resumidas cuentas: las máquinas van a decidir por nosotros. O los trabajadores del mundo os unís, o seréis marionetas en manos de los millonarios de la lista Forbes.

Un estruendo resuena como un rugido. A través de la luz de la lámpara irrumpe una especie de luciérnaga. Posee un brillo dorado y elegante. Flota por la habitación dejando un rastro de estrellas. A diferencia de Karlos, tiene la cabeza redonda y lisa como una bombilla.

―Otra vez los del sindicato anunciando el Apocalipsis. ¡Sois unos panfletarios! ―se queja la luciérnaga. Y dirigiéndose a mi―: No hagas caso a este fantasma.

―¿Y tú de dónde sales?

―Soy embajador de la Patronal. Me llaman Mil. Me ha saltado la alarma porque los niveles de intoxicación han superado los límites aconsejables para el buen funcionamiento del sistema.

―¿Y esto qué significa?

―Pues que me veo obligado a contrarrestar las charlatanerías del “barbas”. Si me permites, me gustaría explicarte cómo el sistema se reinventa a diario. La historia de la Humanidad nos muestra cómo los cambios tecnológicos han creado nuevos oficios. También los han destruido, pero hoy en día, ¿quién querría trabajar de molinero, fogonero o deshollinador? ¡Nadie! En cambio, las ciencias ofrecen grandes oportunidades. ¿Has oído hablar de los trabajos STEM?

―La verdad es que no ―confieso.

―STEM es un acrónimo en inglés que hace referencia a los nuevos puestos de trabajo que se han creado en los ámbitos de la Ciencia, la Tecnología, la Ingeniería y las Matemáticas.

―¡No le vendas la moto! ―protesta Karlos―. Cada puesto nuevo creado destruye 3,5 tareas que pueden tecnificarse. ¿Resultado? Más gente a la cola del paro, más pobreza, más precariedad.  

―No empieces con el victimismo. Quién lucha y se esfuerza tira hacía delante ―replica Mil. Y señalándome―: Si te quieres ganar bien la vida, empléate como analista de datos o ingeniero de procesos.

―Ya me gustaría, pero no he estudiado para nada de eso…

―“No he estudiado para nada de eso” ―me imita con recochineo―. ¿Y eso qué importa? El mercado evoluciona permanentemente. Por lo tanto, los trabajadores os tendréis que formar durante toda la vida. ¿Lo entiendes? ¡Toda la vida!

―¡Vaya! Se ha acabado eso de “estudias o trabajas” para ligar… ―respondo con sarcasmo a la provocación de Mil.  

―Si quieres ligar, cómprate un coche deportivo… O sea: STEM ―me recomienda con un guiño.

―¡Estoy harto! Eres peor que un telepredicador ―Karlos, furibundo―. Estudia una carrera... ¡Mejor dos! Luego haz un máster… ¡Mejor dos, también! Y te lo financiamos todo con condiciones ventajosas. ¿Qué habéis conseguido con esta milonga? Pues tener los parados mejor formados. Y si quieres encontrar trabajo, sigue formándote.

―¡No seas cínico! ―se queja Mil.

―El 40% de los jóvenes entre 25 y 35 años tiene educación universitaria pero no encuentra un trabajo acorde con sus estudios.  Muchos optan por huir del país. ¿A eso le llamas cinismo?

―Veo que has estudiado el argumentario al dedillo ―Mil, irónico.

―España es el cuarto país en sobreeducación tras Rusia, Corea del Sur y Japón. ¿Qué significa esto? Pues que los trabajadores españoles tienen un nivel de educación superior al requerido para desarrollar el trabajo de forma satisfactoria. Estudia una carrera para acabar trabajando de cajero.

―Tener formación nunca es un problema. ¡Al contrario! Te permite mejorar. Eso sí: tendrás que levantarte del sofá, esforzarte y emprender. Fíjate en los creadores de Google, Facebook o Twitter. Talento y sudor. Esa es la clave.

―¡Uy, sí! Talento, emprendimiento… Otra burbuja ―dice Karlos―. Estos nuevos yupis que citas pueden ir con camisetas y rehuir las corbatas, pero en lo único que se esfuerzan es en tributar lo mínimo para ganar lo máximo. ¿Modelo a seguir? ¡Y un rábano! El futuro son las cooperativas y la economía social.

―Eso sí que es una burbuja que explotará como Fagor ―replica Mil.
De pronto, Karlos enmudece y sus antenas suprasensoriales empiezan a vibrar como cuerdas de guitarra.

―Debo irme. Necesitan mis servicios en un comité de empresa ―grita con ajetreo―. Pero no olvides esgrimir consciencia de clase en tu artículo. La crisis ha beneficiado a unos pocos alienando a muchos.

La voz de Karlos se desvanece.

Observo a Mil. Su brillantez va perdiendo intensidad.

―¿Le vas a seguir?

―No, los comités de empresa no son conflictivos para nosotros. Tenemos más alarmas en las universidades. No te molesto más. Debes tener trabajo con tu escrito. ¡Hasta otra ocasión! Y recuerda: necesitamos una nueva mentalidad basada en el desarrollo del talento. Con el pensamiento NI-NI te ahogarás en un charco.


La luz de la lámpara parpadea y Mil desaparece. La habitación pierde luminosidad. Vuelvo a la pantalla del ordenador, pero no sé cómo seguir. El ping-pong dialéctico me ha abrumado. Sobreeducación y talento. Ocupación y tecnificación. Emprendimiento y precariedad. Tomo un vaso y vierto agua. Antes de beber, lo observo pensativo y dudo sobre si está medio lleno o medio vacío.  

divendres, 16 de juny de 2017

Qui finança les idees polítiques?



La missió essencial dels laboratoris d’idees ―els anomenats think tanks― consisteix en influir sobre l’orientació de les polítiques públiques. Ras i curt: marcar l’agenda política. Originàriament, van néixer amb el propòsit de generar pensament rigorós (les “universitats sense estudiants” eren la tipologia paradigmàtica), però en el context de la globalització van evolucionar cap a la promoció d’interessos (donant lloc als anomenats “centres militants” i a una hibridació que sovint als aproxima als lobbies). Això va provocar que l’aureola d’imparcialitat ideològica dels think tanks es posés en entredit. Un exemple d’això el trobem en la informació que va destapar el diari The New York Times va destapar en la que explicava que 64 governs de tot el món havien pagat des del 2011 gairebé cent milions de dòlars a 28 think tanks nord-americans per influir a través d’ells sobre les polítiques de Washington. Un informe del Ministeri d’Assumptes Exteriors noruec que es cita a la notícia, ho justifica així: “a Washington és difícil per a un país petit tenir accés a polítics poderosos, funcionaris i experts (...). Finançar think tanks influents és una forma de tenir aquest accés i alguns assenyalen obertament que només poden servir a aquells governs estrangers que donen fons”. L’Estat espanyol no va ser l’excepció i va fer donacions a la Inter-American Dialogue i la German Marshall Fund of the United States.

Aquestes donacions permeten que els laboratoris d’idees promoguin els interessos dels governs davant les institucions nord-americanes. Aquest, tot i ser un recurs legal i legítim, es pot interpretar com una compra d’influència; i en el cas dels think tanks, pot comprometre la seva reputació. En un escenari de llums i taquígrafs, aquesta pràctica seria fàcilment identificable i permetria contextualitzar les propostes dels think tanks. Tanmateix, aquesta és una informació de molt difícil accés tal i com ho demostra un estudi de Transparify ―iniciativa finançada per l’Open Society Foundation― que conclou que el 80% dels think tanks més influents del món no revela qui els finança.

Opacitat espanyola
El Observatorio de los Think Tanks (www.oett.es) analitza des de fa tres anys el cas d’Espanya utilitzant la metodologia de Transparify i arriba a unes conclusions decebedores. En primer lloc, tot i que la mitjana de transparència dels think tanks espanyols segueix pujant i se situa en 1,6 punts sobre 5 (0,9 punts superior a la de l’estudi preliminar del 2014), la mitjana espanyola segueix estant per sota de la internacional (2,2) i de la britànica (3,4 estrelles, la més alta).

En segon lloc, gairebé la meitat de les institucions espanyoles analitzades obtenen una puntuació de 0 estrelles. És a dir: les seves pàgines web no ofereixen cap tipus d’informació econòmica i financera. En aquest apartat destaquen negativament les fundacions dels partits polítics, organismes extremadament hermètics que ostenten una mitjana de 0,8. Aquesta opacitat ha afavorit els usos instrumentals de les fundacions dels partits polítics més enllà de la producció d’idees partidistes. Per exemple, l’extinta fundació CatDem (abans Trias Fargas) era un dels extrems de la “canonada” amb el Palau de la Música per fer arribar diners a Convergència provinents suposadament de Ferrovial.

No obstant això, hi ha una petita elit (12 institucions que obtenen 5 o 4 estrelles) que permet explicar la procedència dels ingressos dels think tanks. Bàsicament, provenen de fons privats (empreses de l'IBEX, sent La Caixa, el Banco Santander i Telefónica les més actives) i d'ajudes públiques de l'Administració.

Aquestes dades ens ofereixen un panorama preocupant en quant a la transparència dels think tanks i a la seva legitimitat a l’hora d’actuar com a autèntics líders d’opinió. En plena era de la postveritat, la transparència és un valor imprescindible a l’hora de donar credibilitat a les propostes provinents dels laboratoris d’idees i prevenir possibles casos de corrupció. Precisament aquestes organitzacions, com actors polítics a l’avantguarda de la innovació i el progrés, han d’actuar com a institucions exemplars i fer un esforç d’obertura i responsabilitat. Però, fins el moment, poc think i molt tank

Article publicat a L'Econòmic